La vida rueda sin descanso, el trabajo y el ritmo impuesto dejan pocos momentos para tomarse un téyalmendras. Este rato es el único para relajarme, para disfrutar del mundo y de la vida. Con la cabeza apartada de lo banal, del paso vital y el juicio del tiempo. Abstraído de todo… justo en este momento comprendo lo que soy, lo poco que importa lo que hace un rato tanto me preocupaba… Teyalmendras es la bitácora donde caben mis pensamientos; recogidos, alejados de la normalidad y la rutina…



sábado, 1 de julio de 2017

Inercia



Me queda solo la inercia,
el silencio crudo en el que bailas,
en el que te vas,
me dura siempre tu sabor caníbal.

Pasas cuando apeteces
y lo llenas todo de incendios (intencionados),
de ropa callada en el suelo,
inundas el aire de vértigo y tejados.

Ya no me aterra perderte
porque vuelves esta y cada vez,
regresas siempre con la inercia.

¿Nos seduce el dolor?
Suena Henri Salvador en la cocina.

Pender de un hilo nos gusta,
hacernos daño
y oscilar suspirando
sobre un pozo de vientres claros.

¿Esto es amor absurdo
o un vacío lleno de heridas?.
Curiosea, asómate al deseo
y luego me lo cantas sin palabras.

Pasas cuando quieres
y lo llenas todo de luna (cuasi llena),
de cráteres por el suelo,
de cuerpos anudados e inmóviles.

Me aguanta solo la inercia,
el silencio obsceno en el que tiemblas,
en el que te alejas,
me dura siempre tu sabor caníbal.

Cada noche
me observo cosido a la distancia
y  te extraño al abrazarte,
así
como cuando emerge el día que nos sigue.

Lo llenas todo de inercia,
de nubes prietas en el techo.
Juras que no es cierto
pero sonríes descalza cuando te vas.


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